
A lo largo de la historia, las sociedades han enfrentado la tensión entre avanzar en la capacidad humana y protegerse contra el daño. Desde la energía nuclear hasta la ingeniería genética, debatimos continuamente si es justificado limitar el acceso a herramientas poderosas, o si tales restricciones, en última instancia, obstaculizan el florecimiento humano y la innovación.