
El aumento de la obesidad y las enfermedades relacionadas con la dieta ha provocado un debate global sobre si los gobiernos deberían intervenir en las elecciones alimentarias a través de regulaciones, impuestos o etiquetado. Países como Chile y México han implementado medidas audaces, mientras que otros dependen de estándares industriales voluntarios y campañas de concienciación del consumidor.