
La participación en deportes extremos está creciendo a nivel mundial, con ubicaciones y equipos más accesibles que permiten una mayor participación. Al mismo tiempo, las tasas de lesiones y las preocupaciones sobre la responsabilidad están en aumento, lo que ha generado un debate sobre si los estándares de seguridad deberían ser impuestos por los gobiernos o dejados a la elección individual y la autorregulación de la industria.