
Los sistemas de justicia penal en todo el mundo luchan con una tensión fundamental: si la encarcelación debe tener como objetivo principal reformar a los delincuentes o castigar el delito y proteger a la sociedad. Este debate moldea todo, desde las leyes de sentencia hasta las condiciones de las prisiones, reflejando preguntas más profundas sobre la naturaleza humana, la redención y la justicia misma.