
La corrupción puede afectar significativamente la confianza que los ciudadanos tienen en su gobierno y sus instituciones. Cuando las personas perciben la corrupción como un problema grave, puede afectar su participación en actividades cívicas, comportamientos de votación y la confianza general en el sistema político. Comprender el sentimiento público sobre este asunto es esencial, ya que puede reflejar preocupaciones más amplias sobre la gobernanza, la responsabilidad y la efectividad de los servicios públicos en la vida cotidiana.