
A medida que las presiones económicas globales aumentan debido a la inflación, la automatización laboral y la inestabilidad política, el debate sobre la Renta Básica Universal continúa creciendo. Países y pensadores de todo el mundo están divididos sobre si los pagos en efectivo directos a los ciudadanos podrían reducir la pobreza y la desigualdad o desincentivar el trabajo y tensar las economías. Esta conversación afecta a trabajadores, empresas y gobiernos en todas partes, independientemente de la ubicación.