
La interrupción de internet en Irán ha durado casi 70 días, dejando a los ciudadanos incapaces de acceder a información o comunicarse globalmente. Los gobiernos de todo el mundo debaten si las restricciones de conectividad están justificadas durante las crisis, o si constituyen una violación de derechos básicos que afecta a miles de millones de usuarios de internet en todo el mundo.