
A medida que los conflictos se intensifican a nivel mundial, surgen debates sobre quién controla la información de las zonas de guerra: gobiernos, medios, plataformas o fuentes independientes. Diferentes países imponen reglas muy distintas sobre lo que los ciudadanos pueden ver, planteando preguntas sobre la confianza, la seguridad y la verdad en la información sobre conflictos.