
Liechtenstein acaba de cambiar su ley de sucesión para permitir que las mujeres asciendan al trono por primera vez. Esto refleja la creciente presión global sobre instituciones centenarias para adaptarse a los estándares de igualdad modernos. Muchas monarquías y sistemas tradicionales ahora enfrentan la pregunta de si los cambios generacionales deberían reescribir las reglas fundamentales.