
La corrupción puede afectar profundamente la confianza que los ciudadanos tienen en su gobierno e instituciones, afectando todo, desde la estabilidad económica hasta la justicia social. A medida que las personas navegan por su vida diaria, a menudo sienten las repercusiones de la corrupción a través de servicios públicos disminuidos, oportunidades desiguales y una falta de responsabilidad. Comprender cómo los individuos perciben la corrupción como una amenaza puede arrojar luz sobre preocupaciones sociales más amplias y el deseo de transparencia e integridad en la gobernanza.