
La fotografía en película está experimentando un resurgimiento global, particularmente entre las generaciones más jóvenes, impulsada por la estética de las redes sociales y la nostalgia por la calidad analógica. Este renacimiento plantea preguntas sobre si la película debería seguir siendo una práctica artística especializada o evolucionar hacia un medio ampliamente accesible que compita con la tecnología digital.