
A medida que las redes sociales se convierten en la principal fuente de noticias para muchas personas en todo el mundo, la desinformación se propaga más rápido que nunca. Al mismo tiempo, los gobiernos están aumentando la supervisión de los periodistas, mientras que las organizaciones de noticias luchan por competir con los influencers y el contenido generado por IA. La cuestión de quién tiene la responsabilidad de garantizar información precisa se ha vuelto urgente.