
El debate sobre la inclusión de los esports en los Juegos Olímpicos ha ganado fuerza a medida que los juegos competitivos continúan creciendo a nivel global. Los defensores argumentan que promueve la inclusividad y la cultura moderna, mientras que los críticos temen que socave los valores de los deportes tradicionales. A medida que más países invierten en esports, la decisión podría influir en su legitimidad en el escenario mundial.