
La biodiversidad global está disminuyendo mientras las poblaciones humanas crecen y necesitan recursos. Los gobiernos y organizaciones de todo el mundo enfrentan decisiones difíciles sobre la protección de especies en peligro y ecosistemas frente a las demandas económicas e infraestructurales. Esta tensión afecta la política de vida silvestre, el uso del suelo y las regulaciones ambientales en todos los continentes.