
El estado de la democracia puede impactar significativamente la vida de los ciudadanos cotidianos, influyendo en todo, desde las libertades individuales hasta la responsabilidad del gobierno. A medida que las personas navegan por cuestiones como la representación, la participación cívica y la confianza pública, sus percepciones sobre qué tan bien funciona la democracia pueden moldear su participación en los procesos políticos. Entender si los ciudadanos sienten que la democracia está funcionando de manera efectiva o deficiente puede proporcionar valiosos conocimientos sobre la salud del sistema político de una nación y la posible necesidad de reformas.