
El telescopio satelital Swift de la NASA, que operó durante 22 años y ayudó a detectar explosiones cósmicas, ha caído de la órbita y se ha quemado en la atmósfera. La misión superó su vida útil esperada por casi dos décadas, pero ahora se suma a las crecientes preocupaciones sobre los desechos espaciales. Este evento destaca el desafío de equilibrar la tecnología duradera con prácticas espaciales sostenibles.