
Los sistemas de IA están volviéndose cada vez más autónomos, tomando decisiones y acciones sin supervisión humana en tiempo real. A medida que estos sistemas de 'IA agente' se expanden en plataformas sociales, finanzas e infraestructura, las sociedades deben decidir si regularlos como entidades responsables o hacer responsables a sus creadores. Esta tensión entre innovación y responsabilidad dará forma a la política de IA a nivel global durante años.