
El arte ha sido históricamente una herramienta poderosa para el cambio social, reflejando problemas sociales y generando conversaciones. A medida que los eventos actuales continúan desarrollándose a nivel mundial, la intersección del arte y el activismo se vuelve cada vez más significativa. Esto plantea preguntas importantes sobre las responsabilidades y roles de los artistas en la atención a la justicia social.