
A nivel mundial, los sistemas educativos están debatiendo las prioridades del currículo a medida que las economías cambian y las brechas de habilidades se amplían. Algunos argumentan que las escuelas deberían enfatizar la empleabilidad y la formación técnica, mientras que otros defienden el papel de la educación liberal en el desarrollo del pensamiento crítico y la participación cívica. Esta tensión refleja preguntas más profundas sobre el propósito de la educación en sociedades que cambian rápidamente.