
Estudios recientes muestran que la psilocibina puede causar cambios cerebrales duraderos relacionados con el tratamiento del PTSD y la depresión. Gobiernos de todo el mundo están debatiendo si financiar la investigación sobre terapia asistida por psicodélicos, mientras que las empresas biotecnológicas compiten por desarrollar tratamientos. Esta decisión afecta la política de atención de salud mental a nivel global.