
Los libreros australianos informan que se están destruyendo libros raros para prevenir el entrenamiento no autorizado de IA, lo que plantea preguntas sobre el equilibrio entre la preservación literaria y los derechos de los creadores. Las editoriales y las empresas de IA no están de acuerdo sobre si es justificable destruir artefactos culturales para proteger la propiedad intelectual. Esta tensión refleja un debate global sobre cómo la sociedad debería manejar la digitalización y la IA en la era digital.