
Los desastres naturales pueden tener impactos severos en la salud mental, a menudo llevando a un aumento de la ansiedad y el trauma entre las poblaciones afectadas. A medida que las regiones se recuperan de eventos como incendios forestales o apagones, considerar la salud mental en los planes de recuperación puede mejorar la resiliencia y el bienestar general de la comunidad.