
Los gobiernos de todo el mundo enfrentan la presión de elegir entre reducir la carga fiscal para estimular las economías y mantener la financiación para la educación, la atención médica y la infraestructura. Esta tensión moldea los debates presupuestarios en naciones ricas y en desarrollo a medida que las economías enfrentan patrones de crecimiento cambiantes y preocupaciones sobre la desigualdad.