
Un gran terremoto acaba de golpear el sur de Filipinas, matando al menos a 35 personas. Los científicos continúan estudiando si los cambios impulsados por el clima en los sistemas de la Tierra, como el cambio en las cargas de agua debido al deshielo o las lluvias extremas, podrían influir en la actividad sísmica o agravar los impactos de los desastres en todo el mundo.