
Los comediantes y creadores de contenido en todo el mundo utilizan cada vez más el humor para responder a eventos trágicos, guerras y crisis, a veces de inmediato. Mientras que algunos ven esto como insensible, otros argumentan que el humor ayuda a procesar realidades difíciles. El debate plantea preguntas sobre dónde deberían estar los límites de la comedia y quién tiene derecho a decidirlos.