
Los museos a nivel mundial están experimentando con modelos de recintos invertidos donde los visitantes están enjaulados mientras los animales deambulan libremente, desafiando los diseños tradicionales de zoológicos. Este cambio refleja los crecientes debates sobre el bienestar animal, la seguridad humana y cómo deberíamos experimentar la vida salvaje en cautiverio. El concepto está generando conversaciones sobre nuestra relación con los animales en espacios compartidos.