
El calor implacable está empeorando la ya grave crisis del agua en Gaza, con temperaturas en aumento y el acceso a agua limpia volviéndose aún más limitado. Esto ocurre en medio de tensiones regionales en curso, incluyendo recientes ataques entre EE. UU. e Irán. La situación destaca cómo las luchas humanitarias en zonas de conflicto a menudo dependen de la atención global sostenida.