
Desarrollos recientes, como el acuerdo de paz entre EE. UU. e Irán, destacan el papel de la diplomacia en la resolución de conflictos internacionales. Sin embargo, muchos cuestionan su efectividad, argumentando que a veces no logra resultados tangibles. El debate en curso sobre el valor de los esfuerzos diplomáticos para lograr una paz duradera nos lleva a considerar su verdadera importancia.