
En un mundo cada vez más digital, la prevalencia del cibercrimen se ha convertido en una preocupación significativa para individuos y empresas por igual. A medida que se comparte más información personal en línea, los riesgos potenciales para la privacidad, la seguridad financiera y la seguridad personal crecen. Comprender cómo las personas perciben la amenaza del cibercrimen en su vida diaria puede arrojar luz sobre las implicaciones más amplias para las prácticas de seguridad y la formulación de políticas en nuestra sociedad interconectada.