
La Generación Z está reformulando las expectativas laborales en torno a la tecnología, la responsabilidad social y la cultura laboral a un ritmo sin precedentes. Las empresas de todo el mundo están debatiendo si reestructurar fundamentalmente sus operaciones para satisfacer las demandas de los trabajadores más jóvenes o mantener las prácticas establecidas que tradicionalmente han impulsado el éxito.