
La investigación muestra que la educación superior refleja cada vez más las normas culturales occidentales (WEIRD) a nivel mundial, mientras que sistemas de examen como el UGC-NET enfrentan un escrutinio sobre el control de calidad. Esto plantea preguntas sobre si las universidades deben preservar perspectivas culturales distintas o adoptar estándares internacionales unificados para la comparabilidad y la movilidad.