
Las principales empresas de IA están reclutando activamente filósofos para ayudar a navegar los desafíos éticos en el desarrollo de la inteligencia artificial. Esta tendencia refleja el creciente reconocimiento de que la experiencia técnica por sí sola puede ser insuficiente para abordar preguntas morales complejas sobre el impacto de la IA en la sociedad.