
A medida que la adopción de la IA se acelera a nivel mundial, los responsables de políticas debaten cómo financiar las redes de seguridad social cuando la automatización desplaza a los trabajadores. Países desde Taiwán hasta las Islas Marshall están probando modelos de RBU, planteando preguntas sobre fuentes de financiación sostenibles en una economía impulsada por la IA.