
Más de 30 países ahora ofrecen visas para nómadas digitales, atrayendo a trabajadores remotos con incentivos fiscales y estancias prolongadas. Esta tendencia refleja los cambios en los patrones de trabajo a medida que la tecnología permite la independencia de ubicación, pero plantea preguntas sobre los impactos en el mercado laboral, la asequibilidad de la vivienda y si los gobiernos deben reclutar activamente a trabajadores remotos extranjeros.