
El biohacking—usar la ciencia y la tecnología para optimizar el rendimiento humano—varía desde cambios dietéticos hasta tratamientos experimentales. A medida que más personas en todo el mundo adoptan estas prácticas, surgen preguntas sobre si los gobiernos deberían supervisarlas para proteger la salud pública o si los individuos deberían tener completa libertad para experimentar consigo mismos.