
Las principales economías están debatiendo la política fiscal en medio de déficits crecientes y necesidades de defensa. Algunos argumentan que el gasto debe disminuir con los recortes de impuestos para controlar la deuda, mientras que otros sostienen que las inversiones estratégicas impulsan el crecimiento económico que aumenta los ingresos futuros. Esta tensión da forma a las prioridades presupuestarias en todo el mundo.