
A medida que más personas emprenden proyectos de mejora del hogar de manera independiente, surgen preguntas sobre cómo equilibrar la autonomía personal con los estándares de seguridad pública. Algunos argumentan que los requisitos de certificación protegen a los propietarios y a las comunidades, mientras que otros creen que los individuos deberían decidir qué es seguro para sus propias propiedades.