
Informes recientes muestran que las empresas tecnológicas rastrean a los usuarios a través de identificadores de dispositivos y otros métodos a menudo desconocidos para ellos. Los reguladores de todo el mundo debaten si la divulgación obligatoria de las prácticas de seguimiento protege la privacidad o sofoca la innovación. Esta tensión afecta a miles de millones de usuarios de internet en todo el mundo.