
A medida que el clima extremo se intensifica a nivel mundial—desde olas de calor hasta inundaciones—las naciones en desarrollo enfrentan costos crecientes para proteger la infraestructura y las poblaciones. El debate sobre la financiación climática revela una tensión fundamental: si los contaminadores históricos asumen la responsabilidad, o si la adaptación es una carga de cada nación. Esta pregunta dará forma a los acuerdos climáticos internacionales en los próximos años.