
Los productos retro—desde consolas de videojuegos vintage hasta la moda de los 2000—están experimentando un resurgimiento global, con la Generación Z y los millennials impulsando la demanda de tecnología y estilos más antiguos. Las marcas están capitalizando esto al revivir productos descontinuados y crear experiencias 'nostálgicas', lo que plantea preguntas sobre si esto refleja un anhelo cultural auténtico o un deseo fabricado.