
A medida que los sistemas de IA se vuelven más poderosos, los gobiernos debaten si los modelos avanzados deberían enfrentar restricciones de exportación similares a las de las armas o la tecnología sensible. Los expertos en seguridad se preocupan por el uso indebido, mientras que otros argumentan que las restricciones sofocan la innovación y la colaboración global. Esta tensión entre la seguridad y la apertura dará forma a la política de IA durante años.