
Informes recientes revelan que los sistemas de alertas de emergencia fueron hackeados en múltiples países, con expertos afirmando que los ataques fueron diseñados específicamente para erosionar la confianza pública en las instituciones gubernamentales. Esto ocurre en medio de crecientes preocupaciones sobre las operaciones cibernéticas patrocinadas por el estado y la vulnerabilidad de la infraestructura nacional crítica de la que miles de millones dependen a diario.