
La reciente condena a cadena perpetua de un asesino en serie en Long Island ha reavivado las discusiones sobre la justicia y el castigo. Muchos países están lidiando con cómo manejar a los delincuentes violentos y si las penas más severas sirven como un disuasivo. Esto plantea preguntas importantes sobre el equilibrio entre el castigo y la rehabilitación en los sistemas de justicia penal.