
Las recientes tensiones geopolíticas y las restricciones comerciales están obligando a los países a reconsiderar sus estrategias de cadena de suministro. Los gobiernos de todo el mundo están debatiendo si invertir en producción nacional y redundancia, o mantener modelos de abastecimiento global más baratos. Esta tensión entre la seguridad y la economía dará forma a la infraestructura logística durante décadas.