
El enfoque de Trump hacia China incluye la no venta de nuevas armas a Taiwán mientras los conflictos globales continúan. Mientras tanto, ataques mortales como el del aeropuerto de Níger y el ataque de Ucrania a una refinería de petróleo rusa destacan cómo la guerra moderna depende cada vez más de la tecnología avanzada. Las naciones están compitiendo por desplegar IA y robótica en aplicaciones militares, planteando preguntas sobre el futuro del combate.