
Las plataformas de recompensas descentralizadas están ofreciendo recompensas en criptomonedas por tareas cada vez más peligrosas, desde deportes extremos hasta acrobacias arriesgadas. Los gobiernos de todo el mundo están debatiendo si estas plataformas necesitan regulación para proteger a los participantes, mientras que los defensores de las criptomonedas argumentan que la innovación requiere libertad. Esta tensión plantea preguntas fundamentales sobre la seguridad, el consentimiento y la intervención del estado en las tecnologías emergentes.