
Las bibliotecas de todo el mundo están evolucionando de ser repositorios de libros a convertirse en centros comunitarios que ofrecen máquinas de coser, herramientas y alquiler de equipos. Este cambio refleja debates más amplios sobre el papel de las instituciones públicas en la reducción de la desigualdad y en la habilitación de la participación en un mundo cada vez más costoso.