
La agricultura global enfrenta presiones competitivas: alimentar a una población en crecimiento, reducir el impacto ambiental, asegurar los medios de vida de los agricultores y adoptar nuevas tecnologías. Acuerdos internacionales recientes como la Declaración de Indore de los BRICS intentan equilibrar estas prioridades, pero las naciones y los agricultores a menudo no están de acuerdo sobre cuál es la más importante.