
En una era de constante ruido por conflictos globales, cambios políticos y advertencias internacionales, la idea del minimalismo — hacer menos, decir menos, consumir menos — está ganando terreno en todo el mundo. Desde los cambios constitucionales de Corea del Norte y las alertas diplomáticas de Rusia hasta los sorpresivos avances geopolíticos, el mundo se siente sobrecargado de información y escalada. Esto plantea la pregunta de si adoptar el minimalismo podría ser una estrategia de supervivencia personal o una respuesta necesaria a un escenario global abrumador.