
Se están implementando nuevos programas de optimización cuántica para ayudar a las ciudades a planificar una expansión sostenible de manera más eficiente. Mientras tanto, la modelización sísmica y las tecnologías de mapeo con drones están mejorando nuestra comprensión de los riesgos urbanos. Surge la pregunta: ¿deben las ciudades confiar más en la optimización algorítmica o mantener los procesos de planificación democrática tradicionales?